Nucleósidos, nucleótidos y ácidos nucleicos

El descubrimiento de los ácidos nucleicos a fines del siglo XIX fue auspicioso, se sabe que los ácidos nucleicos son extremadamente grandes y las moléculas complicadas, pero inicialmente tenían la apariencia de ser demasiado simple para ser bioquímicamente importante. A diferencia de las proteínas, que están formado a partir de un conjunto de 20 monómeros, los ácidos nucleicos contienen solo cuatro monómeros. Un número sustancial de monómeros menores se encuentran en ciertos ácidos nucleicos, pero estos no se conocían en el momento en que se descubiertos ni durante mucho tiempo después. En 1930, una estructura tetramérica para el ADN fue propuesta, una hipótesis que sobrevivió en algunos círculos hasta la década de 1950. La geometría molecular tetramérica es un tipo de geometría molecular como la indicada en el siguiente dibujo a modo de ejemplo,

Figura 2

 La explosión de conocimiento que siguió al descubrimiento de la estructura del ADN y su función como el material genético ha llevado a una comprensión de la genética que no se pensó 20 años antes. El descubrimiento de la estructura del ADN inició el campo de la biología molecular, una disciplina de apenas 30 años que revolucionó todo marco de la biología. El llamado dogma central de la biología molecular afirma que el ácido desoxirribonucleico (ADN) se autorreplica, que la genética en la formación contenida en el ADN se copia en un ácido ribonucleico (ARN) en un proceso llamado transcripción y que la información contenida en el ARN se transforma en proteína, como se indica esquemáticamente en la figura 1.